Declaración pública y reflexiones frente a los hechos sucedidos en La Araucanía

Declaración Pública

Durante el sábado 1 de agosto, fuimos testigos de la más cruda cara del racismo en Chile:  manifestaciones legítimas en apoyo de los presos políticos mapuche en huelga de hambre (94 días a la fecha), amparadas en tratados internacionales suscritos por Chile, fueron atacadas por turbas de civiles vociferando gritos racistas en contra del pueblo Mapuche.

Los y las profesionales, investigadores, académicos y docentes que integran los espacios, escuelas y centros abajo firmantes, queremos expresar nuestro profundo rechazo a todos los actos de racismo, discriminación y odio que presenciamos a la distancia en las localidades de Curacautín, Traiguén, Victoria y Ercilla. Dentro de nuestras labores investigativas, docentes y de vinculación con el medio, un eje se ha enfocado en contribuir desde distintas áreas al fortalecimiento de la diversidad cultural, epistemológica e identitaria con el objetivo de aportar a la construcción de una sociedad más justa. En lo concreto, nuestro trabajo con docentes, educadore/as tradicionales, sabio/as, profesionales e intelectuales indígenas y migrantes desde distintos espacios y disciplinas ha contribuido a fortalecer la interculturalidad en la educación y sociedad desde nuestro espacio universitario.

En este marco en el que convergemos quienes suscriben, reafirmamos nuestra labor en torno a la transformación socioeducativa y no queremos ni podemos guardar silencio ante estos lamentables y graves sucesos. Estos hechos interpelan al mundo educativo a establecer nuevas maneras y mecanismos sistemáticos que ayuden a develar, desnaturalizar, erradicar, contrarrestar y evitar prácticas discriminatorias y racistas. En este sentido, entre otras acciones, se requiere que el currículo educativo aborde decididamente una formación que nos enseñe a valorar el diálogo intercultural, que reconozca nuestra memoria y nuestra conformación histórica, y que no perpetúe actos racistas que se han cotidianizado e institucionalizado.

Por lo tanto, vemos con preocupación que estos hechos hayan sucedido ante la presencia y pasividad de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes deberían ser garantes de los derechos de todos los ciudadanos. De tal modo, hacemos un llamado a las autoridades a poner un freno al racismo estructural y a revisar experiencias internacionales al respecto de una salida diplomática y con pertinencia indígena, como lo fue el caso del Tratado de Waitangi entre Nueva Zelanda y el pueblo Maorí en 1975. Sabemos que esto es insuficiente para los pueblos indígenas. Se necesita de cambios estructurales mayores, pero hoy es necesario exigir estos pisos mínimos para poder avanzar en el diálogo y hacer efectivos los derechos humanos de los pueblos.

Nos posicionamos hoy más que nunca desde un enfoque de trabajo plurinacional y pluricultural y resaltamos la urgencia de aplicar el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo Nº 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, suscrito por Chile el año 2008, donde se señala en su artículo Nº 3 que “los pueblos indígenas y tribales deberán gozar plenamente de los derechos humanos y libertades fundamentales, sin obstáculos ni discriminación”. Adicionalmente en su artículo Nº 12 se afirma que los gobiernos deben “respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras o territorios, o con ambos, según los casos, que ocupan o utilizan de alguna otra manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relación” (art. Nº14). Este convenio establece además en su artículo N° 14 que “deberá reconocerse a los pueblos interesados el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan”.

Las personas y espacios abajo firmantes sabemos cómo permea la educación en la formación de la ciudadanía, por lo que seguiremos contribuyendo a esta desde lo investigativo, desde la docencia y en la vinculación con el medio a difundir el conocimiento indígena y a fortalecer un pensamiento que ponga en cuestión estos hechos de racismo a nivel societal, con el fin de no volver a presenciar hechos lamentables como los que observamos durante estos últimos días.

Finalmente, hacemos un firme llamado al Ministerio Público chileno y al Poder Judicial, para que se realicen a la brevedad las correspondientes investigaciones que permitan poner un freno inmediato a todo tipo de violencia ejercida desde el racismo.

Santiago, 05 de agosto de 2020

Marina Alvarado, Carlos Bustos, Silvia Castillo, Carolina Cuellar, Luis De La Vega Rodríguez, María Paz Faúndez, Oscar Maureira, Simona Mayo, Cecilia Millán, Juan Pablo Queupil, Ricardo Sánchez

Investigadore/as-académico/s del Centro de Investigación para la Transformación SocioEducativa

Andrea Bahamondes, Nicolás Fleet y Diosnara Ortega

Escuela de Sociología

Carlos Bustos, Marcos Acevedo, Sholki Castellano, Natalia Jara, Gilda Santibañez, Segundo Sepulveda, Felipe Seguel, Juan Carlos Hidalgo, Johana Toro, Carolina Villagra

Escuela de Educación Básica UCSH

Dirección de Vinculación con el Medio-UCSH

Diplomado en Educación en Derechos Humanos UCSH

Escuela de Psicología UCSH y Centro de Atención a la Comunidad CEAC-UCSH